Rahm Emanuel, un sionista en la Casa Blanca
El jefe Gabinete de Obama es el mejor representante de la postura proisraelí que, por los menos en principio, tiene la nueva Administración estadounidense. Emanuel es judío practicante, hijo de un antiguo miembro de la organización terrorista sionista Irgun, que atentó contra británicos y árabes por igual antes del 48, y después, con el Estado de Israel ya fundado, fue el embrión del Likud, el partido de la derecha israelí. Durante su niñez en Chicago asistió a un colegio religioso judío, en el que ahora están matriculados sus hijos, y participó en varios campamentos de verano en Israel. De hecho, durante la primera Guerra del Golfo, sirvió como mecánico en el ejército israelí.
Y no sólo Emanuel es el único judío cercano al nuevo presidente. El que fue su jefe de campaña durante las elecciones, David Axelrod, que ahora ha pasado a ocupar un puesto de asesor en la Casa Blanca, también lo es. Aunque no parece un ferviente creyente, como lo es Emanuel.
Obama soslayó todo lo sucedió en Gaza durante su discurso de investidura, pero sus primeros movimientos en la Casa Blanca demuestran una voluntad importante de implicarse en el conflicto. La pregunta es si la defensa de Israel seguirá pesando por encima de todas las cosas. En la visita que realizó a Israel (“un milagro que ha ido floreciendo”, según dijo al bajarse del avión) en julio, Obama se volcó con los israelíes y a los palestinos apenas les dedicó 45 minutos. Y en un aviso para navegantes, durante un desayuno con el ministro de Defensa, Ehud Barak, llegó a decir que “no podemos aceptar que Irán tenga armas nucleares. Es una gran amenaza no solo para Israel sino para toda la humanidad. El mundo debe evitarlo y para ello todas las opciones están sobre la mesa”.
El hecho de que uno de los primeros líderes mundiales con los que se pusiera en contacto fuese Mahmud Abbas es muy significativo. Además, el nombramiento como enviado especial a Israel y los Territorios ocupados de George Mitchell, artífice de los acuerdos de Viernes Santo entre el IRA y el Gobierno británico, es otra muestra importante del deseo de intentar entablar unas negociaciones. Además Mitchell ya tiene alguna experiencia en Oriente Próximo. En un informe que redactó en 2001 llegaba a pedir el fin la construcción de nuevos asentamientos israelíes en los Territorios Ocupados. Pero habrá que ver hasta dónde llega ese aparente deseo de Obama y, sobre todo, el gobierno israelí que saldrá de las urnas.